La oración de María

Al hablar de la oración de la Virgen María es hablar de la Madre de Dios por quien se vive, y de la madre que siempre ora por sus hijos.  Lo aprendió sin duda alguna de su madre Ana y de su padre Joaquín ya que la sana tradición nos dice que eran hombres de Dios.

Siendo una adolescente cuando el Ángel Gabriel se le presentó, sin duda estaba en oración porque es allí donde Dios se manifiesta para dar a conocer su voluntad y, así fue con ella. Dios la eligió por ser un alma pura, que confiaba en él, que se comunicaba con él, que se disponía para ser su esclava, es decir su servidora.

Una vez que aceptó ser la Madre de Jesús, oraba incansablemente para que ese niño naciera bien, y una vez que nació, pedía por él y lo preparaba cada día a la divina misión que Dios Padre le tenía y, aunque quizá ella no entendía del todo cómo sería la vida y misión de su hijo, a pesar de que Simeón le dijo: “Una espada te atravesará el corazón”; cuando se le perdió en el templo de regreso a Nazaret; cuando comenzó su vida pública y dejó la casa paterna para iniciar su misión.  En cada etapa de su vida (cuando bebé, niño, adolescente, joven), ella oraba siempre.

Desde luego, así como le enseño a hablar, a caminar, a comer, es decir a valerse por sí mismo, también le enseñó a orar. Y porque lo aprendió de su madre él también nos enseña a orar a través del Padrenuestro y además a llamar a Dios Padre, encontrarnos con el Padre de la ternura, así como una madre tierna, orar al Padre, y cuando busca la soledad en el Monte Sinaí para orar a su Padre antes de padecer.

María nos enseña también como debemos orar discretamente, profundamente, en una actitud de disponibilidad y apertura, ya que ella intercede ante su hijo en las Bodas de Caná a manera de súplica: “No tienen vino”. (Jn. 2, 1-11). Nos enseña la Virgen María que debe haber en la oración una fe llena de confianza, una seguridad, aunque parezca lo contrario. Nos enseña que hay que perseverar, no desanimar y nos lo enseña una vez más cuando Jesús después de su muerte y resurrección dice que enviará al Consolador y ella, esperando junto con los apóstoles perseveraba en oración para alcanzar la venda del Espíritu Santo en Pentecostés (Hch. 1,12-14; 2,1).

Sólo desde María y con María podremos aprender como orar ya que ella es la que siempre nos enseñará con la oración a llegar a las tres Divinas Personas, ella la esposa del Espíritu Santo, la Madre de Jesús y la esclava del Señor, la que supo decir y sostener su FIAT, su hágase y nos trajo la salvación. (Lc. 1, 38)

María nos enseña a orar, a tener siempre esa disposición y apertura de mente y corazón para poder encontrarnos con Dios. Además ella como Madre nuestra, siempre ora por nosotros.

Aprendamos de ella a orar y pedir siempre con fe y gratitud,  con confianza y perseverancia, y no caer en el desánimo.

 

Hna. Ma. Trinidad Reyes Vázquez O.J.S.
Promoción Vocacional SCM

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses