Dios me llamó a ser su servidor

Mi nombre es Luis Ángel Cruz Cruz tengo 20 años de edad, actualmente curso 1° de Filosofía.

Desde niño fui muy inquieto y muy curioso, me preguntaba sobre mi entorno donde me desarrollaba, mis padres no eran grandes devotos de la fe, de vez en cuando iban a la Iglesia, pero no se consideraban practicantes como muchos dicen, cuando me llevaban a la iglesia me gustaba contemplar los ornamentos del sacerdote y especialmente la cruz que me parecía muy interesante, pero debido a mis padres no me llevaban muy seguido, así crecí en un seno de familia católica, pero sin compromisos serios.

El deseo de ser sacerdote se fue haciendo más sensible cuando decidí ir a escuela de pastoral, un grupo de laicos que enseñan lo básico de la religión y de la fe, me gustaba aprender, pero no era suficiente, observaba a la gente y los veía como ovejas dispersas sin pastor aun teniendo al sacerdote cerca, me causaba inquietud y me preguntaba el porque me causaba ruido en mi mente y, así empecé a darle más importancia a aquellos movimientos en mi corazón.

Comencé a ver películas de santos y leer sus biografías cuando leía me parecían tan bellos y nobles que me daba ganas de imitarlos, en la Eucaristía de los domingos le pedía al Señor discernimiento acerca de su voluntad, el deseo de ser sacerdote estaba allí y se hacía más fuerte y patente, al grado que no podía dormir por la inquietud, pedí consejos con amigos de pastoral y me dieron consejos muy buenos, los comencé a seguir y con el tiempo se me fue clarificando las cosas.

Un día en la elevación del cáliz en la eucaristía le dije al señor en ese momento si era su voluntad que yo entrara al seminario y tuve un movimiento muy sensible en mi alma y en mi mente. Me vi elevando yo el cáliz y me daba un gran deseo de elevar al señor, tocarlo, llevarlo a los demás, hasta el día de hoy permanece ese deseo patente a veces un poco tibio y otras veces muy intenso. Comencé a buscar información sobre entrar al seminario y sin que mis padres me creyeran ,me fui para ver los requisitos para entrar al seminario, las cosas se dieron muy curiosas porque al parecer mi promotor no me  llamaba para entrevistarme y no tenía los recursos  pero veía la mano de Dios en ese momento con muchas tinieblas pero ahora más clara, Dios hizo que entrara al seminario por medio de sus servidores, conseguí biblia sin tenerla, los artículos necesarios sin gastar demasiado, el sacerdote de mi parroquia acepto ayudarme.

Todo estaba planeado solo necesitaba mi respuesta, debo ser sincero, me da miedo, pero a pesar de mis debilidades humanas Dios me llamó a ser su servidor y, sobre todo, que aprendiera a confiar en él y amarle desinteresadamente en su iglesia, le doy gracias a Dios por sus gracias y bendiciones.

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