Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere

Soy Rodolfo Ramírez novicio de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri de Orizaba, actualmente curso el penúltimo año de la formación teológica en la Universidad Pontificia de México y resido en el Seminario Conciliar de México. Soy el mayor de cuatro hijos, tengo 32 años y nueve dentro de la formación sacerdotal.

Desde pequeño mis padres tuvieron el cuidado de que recibiera los sacramentos de iniciación cristiana y que asistiera al catecismo, los estudios de primaria y parte de la secundaria los realice en una escuela de los hermanos Maristas, puedo decir que ya desde niño tuve un primer acercamiento a Dios y a la Iglesia, a través del amor hacia Nuestra Buena Madre, la Virgen María.

A partir los 16 años y hasta la fecha asisto a las Comunidades del Camino Neocatecumenal, donde poco a poco a lo largo de los años he descubierto la riqueza del bautismo que he recibido, así como también he tomado en peso la vocación a la santidad a la que el Señor me llama. En el marco de este carisma es donde sentí la vocación al sacerdocio. Gracias al acompañamiento que se me ha brindado, a la escucha atenta de la palabra y la experiencia de la comunidad cristiana es que he podido responder al llamado que el Señor me ha hecho.

Casi al mismo tiempo ingresé al grupo de Pandillas Cristianas de San Felipe Neri, un grupo juvenil dentro de mi parroquia, hasta antes de ingresar al seminario estuve al frente de un grupo de adolescentes prestando este servicio. Esta experiencia también influyó considerablemente para tomar la decisión vocacional y particularmente por inclinarme a ingresar a la Congregación del Oratorio.

En este sentido, toda mi vida dentro de la Iglesia ha girado en torno al trabajo pastoral de los Padres de la Congregación del Oratorio, en el catecismo infantil conocí la vida de San Felipe Neri, y fue tal la impresión que dejó en mí, que cuando Dios me llamó no tuve la menor duda de que era para el Oratorio.

“Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” Mt 16,25. Durante largo tiempo, y con mayor fuerza al finalizar la universidad, estas palabras resonaban en mi corazón, pues se presentaba ante mí la oportunidad de triunfar como profesionista en el mundo, y por otro lado, el llamado de Dios a la vida sacerdotal.
En este momento determinante fueron las palabras de San Felipe las que me ayudaron a decidir: “Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere; quien pida algo que no sea Cristo, no sabe lo que pide; quien no trabaje por Cristo, no sabe lo que hace”.

RAMÍREZ CARRILLO, Rodolfo
2° de Teología

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses