¿A quién le gustaría ser sacerdote?: Yo levanté la mano inmediatamente.

Testimonio vocacional de Agustín Peralta Rivera

Testimonio vocacional de nuestro hermano Agustín Peralta Rivera: Recuerdo que una noche lluviosa de invierno, imploré al Señor su ayuda, le dije que ya no quería vivir triste y desanimado, que me ayudara a salir adelante y recuerdo que comencé a rezar las oraciones que había aprendido en la catequesis.

El testimonio de mi vocación es sencillo y breve, pero lleno de amor y alegría, le pido al Señor Jesús que este testimonio logre el objetivo de animar a otros jóvenes a no tener miedo y  confiar en Él, quien nos llama a conocerle, amarle y servirle con amor y alegría, para gloria suya y salvación de todos los hombres, en comunión con su Iglesia.

Conocí al Señor Jesús cuando yo tenía 9 años, a través de mi catequistas “Manuelita” y “Doña Mica”, me gustó mucho asistir a la catequesis porque conocí a muchos niños, jugábamos futbol y canicas, me gustaba cantar cuando llegábamos a la Parroquia, me gustaba escuchar a mi catequista hablar de Jesús; lo que aprendí de la catequesis fue que “Dios es mi Padre y me ama mucho” y que “Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre sino es por Él”, éstas dos verdades me han acompañado toda mi vida; también leía la Palabra de Dios los domingos en la misa y fue através de su Pablabra como fui conociendo un poco más al Señor. 

A los 12 años recibí por primera vez El Cuerpo y la Sangre de Cristo; al salir de la primaria, en la misa de acción de gracias, el Sacerdote que celebró la misa nos felicitó por haber terminado la primaria y preguntó: ¿A quién le gustaría ser sacerdote?, yo levanté la mano inmediatamente.

Después no asistí más a la Iglesia, sólo en los bautismos, en las Bodas y los XV años de mis familiares, como comúnmente sucede después de hacer la primera Comunión; después asistí a la secundaria y al CCH Oriente e incluso llegué a decir que Dios no existía, influenciado por las ideologías que escuchaba en la escuela.

Cuando tenía 21 años viví una crisis existencial, las clásicas preguntas existenciales: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? y ¿A dónde voy?, se hicieron presentes en mi mente. Hubo problemas en mi familia, estaba triste porque pensaba que esos problemas eran por mi culpa y no podía ayudarles, pues yo mismo estaba desanimado y triste por esta situación. Recuerdo que una noche lluviosa de invierno, imploré al Señor su ayuda, le dije que ya no quería vivir triste y desanimado, que me ayudara a salir adelante y recuerdo que comencé a rezar las oraciones que había aprendido en la catequesis.

Al poco tiempo mi cuñado falleció en un accidente de trabajo; en la misa de exequias, experimenté una alegría porque de nuevo escuché la Palabra de Dios que me confortaba y experimenté su presencia; también experimenté nostalgia porque tomé conciencia de que yo me había alejado de Dios, pero Él siempre había estado a mi lado en todas las personas que me amaban, principalmente en mi Familia.

Tengo un hermano menor, yo fui su tutor cuando él asistió a la catequesis en la Parroquia de san Lucas Evangelista en Iztapalapa, comencé a asistir a un curso bíblico para los papás de los niños, asistíamos a misa, escuchaba la Palabra de Dios, me confesé después de mucho tiempo y comencé a comulgar los domingos. Me invitaron a ser catequista y  formar parte del grupo juvenil. Perseveré con la gracia de Dios en el servicio de catequista y en el grupo de jóvenes. El testimonio de los grupos parroquiales, y de toda la Iglesia en general, me animaron a seguir adelante.

En 2005, durante una Hora Santa por el Jubileo Eucarístico, experimenté el deseo de ser Sacerdote, en ella pude sentir un gran gozo y alegría de estar ante la presencia de Jesús Eucaristía; experimentar que el Amor y la Misericordia de Dios son Eternos me llenó de gozo y alegría espiritual, y dije en mi interior: “Quiero compartir con todos la experiencia personal del Amor y la Misericordia de Jesús Eucaristía”.

Comencé un acompañamiento vocacional con los Hermanos Menores Capuchinos, después continué el proceso en el aspirantado con los Hermanos Menores Observantes de Coyoacán, quienes me ayudaron a discernir mi vocación y me recomendaron asistir al Seminario Conciliar de México, y es así como en febrero de 2009 comencé mi proceso vocacional en el Centro de Orientación Vocacional de la VII Vicaría y del Seminario Conciliar.

Con la gracia de Dios ingresé al Curso Introductorio en agosto del 2009, con 34 compañeros de los cuales sólo quedamos 6, pero el Señor nos ha bendecido con otros 8 compañeros que se han integrado a lo largo de 6 años a nuestro grupo, ahora somos 14 integrantes del grupo de 3° de Teología que en agosto comenzamos el 7° año de formación, bajo el Patrocinio de Nuestra Madre Santísima de la Inmaculada Concepción que es la Patrona del Seminario y de san Felipe de Jesús quien es nuestro santo Patrono de grupo.

Con mucha humildad y respeto pido a todos los fieles que lean este pequeño testimonio que oren por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas, y principalmente oren por todos los Sacerdotes que ya sirven al Pueblo santo de Dios, sobre todo por los sacerdotes jóvenes, ancianos y enfermos.

Que Dios les bendiga a todos y que Nuestra Madre Santísima de la Inmaculada Concepción les proteja siempre.

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses